viernes, 14 de noviembre de 2014

El    Eje Cafetero, Patrimonio de la HumanidadEl Eje Cafetero colombiano conformado por los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Norte del Valle fue incluido en la lista de patrimonio cultural de la UNESCO, en reconocimiento a sus valores excepcionales que constituyen un ejemplo único de adaptación de un cultivo a unas condiciones naturales y culturales especiales. El cultivo del café es el referente  económico y cultural más relevante para el Eje Cafetero, y la declaratoria de la UNESCO supone una oportunidad única para preservar este legado para Colombia y promocionarlo ante el mundo.
El turismo en el Eje Cafetero debe convertirse en un socio efectivo para la conservación del patrimonio. Esta idea tiene que ver con la necesidad de articular de manera efectiva las actividades turísticas con la preservación del Patrimonio Cultural y Natural. Conservar el Paisaje Cultural Cafetero se relaciona con esta propuesta, en el sentido de que los elementos que lo hacen singular; por ejemplo, la tradición cafetera y la arquitectura constituyen atracciones turísticas muy apetecidas por aquellos que buscan el encanto de lo singular.(lo  se busca es que el turista conozca ,valore y difunda) .Adentrarse en el Eje Cafetero es una oportunidad inigualable para conocer una región llena de ricas tradiciones y atractivos.
Pero también que se encuentra en peligro, por la expansión de la ganadería, y la mega minería,  las grandes áreas  rurales utilizadas como condominios,





Zona de pastos ,la palma de Cera en peligro

domingo, 9 de noviembre de 2014



El Eje Cafetero  es una región  incrustada en el centro de la geografía colombiana, donde alrededor del suave y delicioso café se han creado una cultura que enseña todo sobre el grano , sus paisajes , su arquitectura  hacen de ésta un encantadora región ;muchas actividades turísticas con la presencia permanente de la tradición cafetera y los personajes que la protagonizan.

Son cuatro departamentos: Caldas, Quindío, Risaralda y el norte del Valle del Cauca, interconectados por carreteras en muy buen estado y separados por cortas distancias que eventualmente podrían confundir al viajero, gracias a la intempestiva fusión de pueblos muy parecidos en su armazón arquitectónica, en sus colores, en la gentileza humana y en el aroma delicioso y característico del café Colombiano